¿Cómo afecta el omega 3 al hígado?

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La enfermedad del hígado graso no alcohólico (hígado graso) es una enfermedad caracterizada por la acumulación de triglicéridos en las células hepáticas sin un consumo significativo de alcohol. Es una enfermedad estrechamente relacionada con el síndrome metabólico, la obesidad, la diabetes y la hiperlipidemia. De hecho, su prevalencia en adultos con diabetes en el Reino Unido es del 46,2 % y en Italia del 69,5 % y en niños obesos es del 36 % en Alemania y del 44 % en Italia según los datos. de un metaanálisis reciente que examinó la relación entre este tipo de enfermedad hepática y el consumo de Omega 3.

Los resultados del metaanálisis muestran que la ingesta de ácidos grasos Omega 3 (EPA y DHA) estimular una mayor oxidación de los ácidos grasos presentes en el hígado al inhibir la síntesis de triglicéridos y su depósito en el hígado. Con todo ello, ayuda a reducir la acumulación de grasa en los hepatocitos y, junto con un estilo de vida activo (ejercicio físico) y una dieta hipocalórica, se postula como una opción prioritaria en el tratamiento de esta enfermedad.

Fuente

  • Nutrition Journal: Papel de los ácidos grasos bioactivos en la enfermedad del hígado graso no alcohólico
  • 2.3 Reducción de la infiltración de grasa en el hígado:

    Dado que los omega 3 contribuyen a una mayor oxidación de grasas y a una menor producción de grasas, también reducen el riesgo de que la grasa se infiltre en las células hepáticas (hígado graso).

    Recordemos que el hígado graso es una enfermedad inflamatoria, por lo que los ácidos grasos omega 3 pueden reducir los marcadores de inflamación en nuestro organismo, ayudando a controlar la enfermedad, evitando complicaciones.

    Además, debes tener en cuenta que la diabetes tipo II, la obesidad y los niveles elevados de lípidos (colesterol y triglicéridos) la desencadenan.

    ¡Pero hay solución! Investigadores de la Universidad de Oregón (EE.UU.) han encontrado una forma de frenar su evolución: añadir a la dieta un tipo de ácido graso omega 3 llamado “ácido docosahexaenoico” (DHA); esto según un artículo de la revista PLOS ONE.

    Los suplementos de Omega 3 y DHA se utilizan para reducir los triglicéridos en sangre porque, como ya se ha comentado, la enfermedad se caracteriza por su acumulación excesiva.